Vivimos una auténtica fiebre de documentos, iniciativas y debate sobre la posverdad y la abundancia de noticias falsas en las redes y en los medios informativos. Facebook y Google se han puesto manos a la obra y han anunciado sendas modificaciones de sus algoritmos para detectar las denominadas fake news, el principal concepto que enfrenta al exótico presidente Donald Trump con el periodismo de referencia de su país y con los sectores más intelectuales de la oposición. Es posible que este debate no se alargue excesivamente porque la guerra de Siria ha instalado de un porrazo a Trump en la real politik de la sala de crisis de la Casa Blanca y los bombardeos no son cosa de Twitter, de momento.

Lo cierto es que este debate esté lleno de obviedades y de tópicos. La urgencia de muchos en este asunto parece ser alejarse de lo que Trump representa aunque sea mintiendo. Mientras que otros se limitan a identificar la posverdad con todo aquello que no les gusta o les produce repugnancia ideológica. En este mar de confusión aparecen algunas voces que merecen la pena de tenerse en cuenta para ordenar este debate. La primera es una frase del profesor Julio Martínez, rector de la Universidad de Comillas: “La realidad es más importante que la idea”. Tremendo el mísil que lanza esta sentencia a todos los que en un sentido o en otro esconden su ideología tras el fantasma de las opiniones travestidas en hechos. El segundo elemento a tener en cuenta es un magnífico dossier que ha publicado la consultora Llorente y Cuenca sobre la posverdad en la revista Uno. Un repaso poliédrico a un asunto que es tan antiguo como la humanidad: la mentira. Y el tercer apunte es la conferencia que ha impartido Jaume Giró, director general de la Fundación Bancaria La Caixa, en el primer encuentro Cibecom. Tres ideas de uno de los Dircom de referencia en España y en Europa:

  • la posverdad es un concepto moral y tiene mucho que ver con el relativismo de finales del siglo XX y principios del XXI
  • el problema no son las emociones porque, como dejó claro Aristóteles, pueden servir para acercarnos o para alejarnos de la verdad
  • la reputación ni se gana ni se pierde durante una crisis de comunicación sino que se forja en los hechos, en las experiencias que tienen los clientes, los accionistas, los trabajadores, los proveedores o los rivales de una empresa o institución.

De manera que el consejo de Giró a los Dircom es muy claro: la reputación se gana cuando no se piensa en ella y se hacen las cosas bien, “no tiene atajos”.

 

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